Este domingo nos despedimos del rincón más potente, virgen y místico de la provincia que he conocido. Te diría que está en el top 5 de los lugares más increíbles y mágicos que he visitado, que no son pocos. Este enclave es un portal. Posee energía cósmica y, si conectas, tu vida habrá cambiado para siempre desde el momento en que pisas sus tierras.
La Palapa se encuentra en un enclave alejado de la mano del humano. Y la banda sonora de nuestra peli no podía sonar mejor: una oferta de electrónica underground que nos ha hecho viajar desde el Minimal hasta el Break Beat, pasando por manos de creativos y creativas que se han expresado con la naturalidad que motiva el entorno y, por supuesto, gracias al pulso de los corazones que latían entre plantas, mar, atardeceres y riachuelos.
«Es nuestro Palacio de Versalles paradisíaco» —comentaba numerosas veces La Hija del Techno con los ojos iluminados.
Ver para creer, sentir para contarlo. Un espacio sagrado donde hemos tenido la oportunidad de hacer lo que nos diera la gana—siempre que de una buena idea se tratara, claro. Aquí hemos logrado mostrar lo que nadie muestra: una creatividad sin censura que se entremezclaba con los beats más sinceros y el gusto más selecto.
Era marzo cuando llegué por primera vez a la Palapa, cagaita de mieo, con mi vestidín blanco para grabar un set de techno divertido y potentón. Ese día conocí a Abi: el auténtico latino, el DJ perfecto, el maestro y el gurú de la familia. Inseparable del boss y artista más chulo, generoso y genuino de la península: el increíble, auténtico, creativo y desternillante Xácome.
Ellos le han dado vida al proyecto más radiante de nuestra costa. No tengo palabras para agradeceros todo lo que habéis hecho. Me habéis conquistado un corazón y dos tímpanos.
El día que grabé mi set con Rastro en La Palapa (marzo de 2025), cargaba con el gran y famoso síndrome de la impostora a mis espaldas. Llevé mi humilde mesa de mezclas y me tiré un set bastante Hija. Me sentí acompañada, validada y querida desde el primer día. Esto no hacía más que empezar. Pienso en cuánto he avanzado desde entonces… ¡Y lo que queda!, pues la mejora es continua e infinita; solo así evoluciona el ser. Experimento gratitud en mi interior, gracias por vuestra confianza en la Hija.
Pero el domingo 11 de enero de 2026, la Palapa cerraba sus puertas. El capitalismo es más fuerte que el arte. ¿Lo es?
Fue un día agridulce en nuestro oasis electrónico. Agri, porque fue el final; y dulce, porque siempre lo es. Despedimos este espacio como Dios manda: paella, un sol brillante, risas, palabras de gratitud y una ronda de DJs desde las 12.00 hasta las 19.30 de la tarde. Aquí todo el mundo tiene su momento de gloria.
Quedaba un solo tema. Abi cerraba este viaje con un track megaemocional que nos dejó a todos estupefactos y con los ojos húmedos. De forma natural, nos abrazamos entre nosotros. No solemos ser tan cariñosones, pero este abrazo no tenía fin. Ninguno de nosotros hacía el amago de soltar.
Así nos mantuvimos hasta que terminó el track. En ese abrazo infinito se comunicaron muchas cosas, pero no con palabras, sino con nuestros poros y nuestra emoción.
Creo que este va a ser el abrazo más recordado de mi vida…
Hemos compartido no solo el buen gusto, sino la bondad y la riqueza en valor humano. Aquí no existe la competición: todos sumamos juntos en nuestra más sincera y atenta sinergia. El domingo rotamos todos por la cabina, en un carrusel de 20 minutos por persona, porque lo que aquí importa es que todos tengamos espacio para expresarnos y compartir juntos nuestra pasión: la música electrónica. Uno de nuestros valores es la presencia, acompañar a nuestro colega mientras pincha y obtener inspiración.
Un espacio de una familia que, unida, construye proyectos entre risas, bailes y halagos. Un colectivo de valientes a los que les importa la escena electrónica en el rincón más complejo para ello; pioneros utópicos, ¿acaso es separable una cosa de la otra? En realidad da igual, porque cuando sientes dentro mariposas, lo demás es calderilla.
Desde aquel set que grabé en marzo del 25, mi vida no es la misma. No lo es porque es más amable. Y es mejor porque lo más importante en esta vida, al ser mamíferos evolucionados, es sentirse parte de una comunidad que te sostiene; una que aporta luz e impulsa.
En lo personal y profesional, en la salud y en la resaca. Sois la bendición que necesitaba tras mi frustrante vuelta de la Ciudad del Techno.
Gracias por tanto, os quiero.


















Que bonita familia (L) Pronto habrá otro oasis pero La Palapa siempre en nuestros corazones