Este es el capítulo número 14 de la BeatÁcora y la verdad que me quedé de hielo cuando salió la canción de Berghain con su simbolismo dual de luces y sombras. Pensé:
-¡Anda! ¡Ahora van a pensar que me copiao !
¡Pero tengo pruebas, Rosalía! :P
Berghain es la canción de lanzamiento del nuevo álbum Lux de Rosalía y ha provocado un gran impacto en la audiencia. Se trata de una pieza operística con orquesta sinfónica en colaboración con Björk y Yves Tumor, cantada por la artista en alemán. Los majestuosos instrumentos y el registro agudo y experimental de la estrella en soprano, evocan una energía entre sagrada y misteriosa. Y en ese sentido simbólico, Berghain, el club de techno más famoso del mundo, es cuanto menos misterioso… pero también sagrado, pues se rinde culto al Dios del Techno, aunque eso Rosalía no lo sabe.
Admiro mucho a esta artista y su nuevo álbum es increíble, pero reconozco que me da un poco de corahe que se haga un uso del nombre del Templo en vano. Si ni siquiera estuvo dentro, lo encuentro una estrategia puramente comercial. Sorry, but not sorry.
Berghain es absolutamente todo lo contrario. El club oculto más culto, cuya única publicidad son las leyendas de los seres berghanos, el rumor y el chisme de los afortunados y la queja de los que no lograron cruzar sus muros. Todo eso aporta el aura de exclusividad e intriga que lo hace único. Berghain es el Templo del Techno y el club con la política de admisión más dura de todos los clubes del planeta.
¿Qué historias y misterios le habrán contado a Rosalía para elegir este nombre para su canción de lanzamiento? ¿Serán mitos o «verdades como templos»?
Me pregunto si habría elegido el nombre después de haberse atrevido.
PRELUDIO
Diarios escritos en Berlín, 21 de enero de 2022
«La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sea necesario para que por ahí penetre la luz.»
Una mañana de enero nevó y salió el sol al mismo tiempo en la Ciudad de Guays. Esa relación causal de fenómenos naturales me evocó una emoción similar a la que me provocan los eclipses o los temblores de tierra chilenos.
Llamé corriendo a mi amiga Nuria con la extravagante idea de querer inmortalizar este evento climático a las puertas del Templo. Me coloqué el mismo atuendo con el que entré dos meses antes. Fui bastante atrevida, I know, pero me gusta mezclar las cosas que me gustan. Y también blanquear el estigma del techno.
Sol y nieve. Techno y encaje blanco. Me alucinaba la idea de reflejar el contraste entre lo fino y lo duro, entre la luz y la sombra, la disciplina y el libre albedrío.
Me deslumbraba en la piel un sol directo e introvertido que solía aparecer cuando muy desesperadamente lo echábamos de menos. No aliviaba los nulos grados, pero disfruté de sus fotones igualmente. Me recordaba que existe y que por ello, nosotras.
Normal es, sentirse muerta si él nunca está.
Gracias, amiga, por este shooting tan cool ❄
EL TEMPLO
La primera persona que me habló de este club fue Muko. Él siempre me contaba las anécdotas más interesantes. Me encantaban esas que mezclaban fiesta, cultura e historia. También fue quien me describió con todo lujo de detalles el Club der Visionäre, pero eso es otro capítulo.
A Muko yo lo llamaba «el pequeño trovador». Se me quedó en la retina de la mente la imagen de ese potro de hospital del que me habló cuando visitó Berghain durante su Erasmus en Berlín en 2013. La verdad que a Muko y a mí nos han dejado entrar en tos lao normalmente. Somos un poco los «Pijos del Techno», una mezcla sublime para los clubes. Aun así, siempre queda un halo de incredulidad cuando alguien cuenta anécdotas de Berghain. También él era un poco «fantástico». La única manera de descubrir qué esconde este emblemático lugar es entrando, pero son pocas las personas que lo logran.
Berghain abrió sus puertas en 2004 y es conocido como «el Templo o Catedral del Techno». Con su majestuoso sound system de altavoces, hace recordar la grandeza de los órganos de una catedral; en este caso, una catedral de Techno con sus fieles feligreses: les Hijes.
Sobriedad espiritual en un caos organizado. Así es el Templo. Una central eléctrica de 1950 con techos de casi 20 metros, escaleras de hormigón cruzadas a lo «Harry Potter», columnas con vida propia y ventanas gigantes por donde se refleja la luz al amanecer. Soy una persona sinestésica, y en este caso me pasó con el espacio. Con una estética industrial y underground, además de intrigante, el club es enorme: un laberinto de recovecos que me recuerdan a una pirámide de Egipto, con sus pasadizos y el Tesoro Sonoro de Oro.
Esta foto pertenece a la revista TAZ Mgazin, que escribió un artículo sobre un espectáculo sonoro celebrado en el Templo, Eleven Songs, durante tiempos de pandemia. Aquí existe una no phones policy y eso quiere decir que está prohibido grabar y hacer fotos. Para ello tapan la cámara de tu móvil con una pegatina al entrar y como te pillen te mandan «de patitas allá por la arbolada más cercana». Si le quitas las pegatinas te mandan a la colina. Esta política es una terapia extra (a parte de la propia música), y permite preservar en secreto la identidad del club. Una experiencia de full presencia en tu retiro trambólico de Techno.
¡Qué alegría! ¡Confísqueme el móvil, por favor, que estoy presa y quiero ser libre!
Y me hizo volar. Y yo volé de él.
FRIEDRICHSHAIN - KREUZBERG
En la entrevista de la Revuelta con David Broncano, Rosalía dijo que Berghain significa «arboleda de la montaña», pero eso no es, sino la coincidencia boba de juntar «Berg», que aislada y literal significa «monte» y «Hain», que aislada ni siquiera se utiliza porque proviene del alto alemán para referirse ar campo, con sus lindes en plan: to esto es mío. Además, «Berg» es una palabra que aparece en calles y barrios constantemente y yo no he visto nunca ni colina, ni tan siquiera una rampita. Esto se debe más a un accidente lingüístico que a uno geográfico. Y es porque esta palabra es un «fósil toponímico», una palabra heredada que sobrevivió en los nombres de lugares aunque su referente geográfico desapareciera o nunca existiera. Loquísimo la verdad. ¿Aunque nunca existiera?
Por tanto, ¡ni monte ni arboleda!, y aunque en el alemán se puedan hacer palabras con varias y formar otras nuevas, esta en concreto pues no existe. Punto.
La realidad es que «Berg» viene de Kreuzberg, que es un barrio, y «Hain» viene de Friedrichshain, que es otro barrio. Y entre los dos está el club. Es un juego de palabras que también recuerda a un pasado de dos barrios separados por el muro de Berlín, que volvieron a estar junticos en octubre de 1989.
EL CASTING DE SVEN
A parte del Templo o Catedral del Techno, Berghain es conocido por ser el club con el derecho de admisión más estricto que se pudiera imaginar. Las colas alcanzan los cientos de metros hasta el polígono más cercano y la más inhóspita incertidumbre de éxito.
Gran parte de los no admitidos sollozan internamente increpando a Sven y al mismísimo Dios del Techno después de 3 horas de cola a 0ºC. Y… ¿Por qué?¿Quién es Sven?
Sven es el portero más famoso del mundo. Conocido por su carácter y presencia física frente a las puertas del club más exclusivo de la historia, Sven vendría siendo como «El Risto del Techno». Mientras tu has esperado eternamente el casting de admisión más duro de la escena nocturna internacional, Sven, te lanza el veredicto en cero coma sin piedad.
Artista y fotógrafo de Berlín Este, lleva trabajando en Berghain desde la apertura del club en 2004. Este berliner-punk-hijodeltechno lo tiene claro: lo que a él se le antoje, bien antojao está. Esa es the true story. No obstante, nada es casual, sino causal. Por tanto… ¿De dónde le viene ese antojo? ¿Es realmente uno? Un alemán no hace nada arbitrariamente. Todo debe ser productivo. Está todo calculado, mein Freund.
La gente tacha a este señor y lugar de prejuicioso, malahe, estricto o maleducado por decirte que NO en to tu cara y no darte las razones del rechazo (a los alemanes no les suele gustar dar muchas explicaciones y, más aún, detestan las monsergas), pero en realidad la intención pretende ser todo lo contrario. Hay miles de teorías sobre lo que hay que hacer para entrar en Berghain, pero yo no las encuentro concluyentes, pudiendo ser entre sí hasta contradictorias. Incluso un día puedes pasar y otro no. ¿Y por qué zeñó, por qué? El secreto esconde pues una ideología progresista, que, manchada de prejuicio, sufre la versión frustrada de quien se queda fuera. La perspectiva siempre es distinta, según desde donde miramos: ¿desde dentro o desde fuera?
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—Schönen Abend. (Buenas noches).
—Heute nicht. (Hoy no).
La teoría más realista es que se pretende reunir a una diversidad de personas que encajen entre sí, respeten el espacio sagrado, rindan culto al techno y «vivan y dejen vivir», básicamente. Y… ¿Cómo se hace eso? Pues él y sus secuaces permiten acceso a la fiesta a personas según una corazoná, pretendiendo favorecer una diversidad y una convivencia armónica entre los seres berghanos con su criterio, ¿entiende’ o no? El Techno y la Libertad son tan misteriosos como el criterio de Sven, y ahora que lo conocéis solo puedo deciros: Viel Erfolg damit (“mucho éxito con eso”).
«Observo. Para mí, se trata de encontrar contrastes en la gente que entra. Contrastes, antagonismos y extremos. Es prácticamente eso»
Sven Marquardt
Me pregunto que opinará el portero y artista sobre Berghain y su posible repercusión. ¿Supondrá la canción de Rosalía un aliciente morboso (todavía más)? ¿Tienen miedo Les Hijes?
Yyyyy, para tentar al éxito, un manual muy gracioso ilustrado que puede servir para garantizar unos mínimos, según la talentosa ilustradora Sophia Halamoda, quien nos comparte su guía de Berghain.
ENTRANDO QUE ES GERUNDIO
Mi autoestima y espíritu aventurero de recién llegada estaban de 10 por aquel noviembre de 2021 y decidí ir a Berghain vestida de lencería blanca y abrigo de pelo. No tenía el mood negro; decidí arriesgar. Me sentía Lady Gaga, y eso me daba seguridad, paradójicamente. Mi amigue Cuba iba de lentejuelas plateadas. A tope. Llegamos a las 22.00 para esperar la apertura del sábado a las 00.00. Para mí es mejor ir temprano y tener visibilidad de la cola. Con actitud aguardé la espera y el acercamiento a Sven. El atuendo me dio la seguridad que buscaba. Ya estábamos delante de él.
—Schönen Abend. (“Buenas noches”) —dije, con el impulso natural de ser educada.
—Wie viele sind Sie? (“¿Cuántos sois?”)
—Zwei. (“Dos”)
—Ok, viel Spaß. (“Ok, que os divirtáis.”)
No iba de negro, pero el color de los ojos no miente..
«Mi papel como portero es que la gente pueda celebrar en paz su libertad y su manera de ser y de sentirse»
ELLA BAILA TECHNO SOLA
En mis adentros circulaban una curiosidad y un entusiasmo importantes por visitar los sitios de los que me hablaba Muko. Pero nunca morbo. Yo no buscaba el potro, sino el Tesoro Sonoro de Oro. Y así encontré lo segundo, porque bajo el principio de sincronicidad, una encuentra lo que manifiesta.
«Es un lugar realmente dedicado a la música, centrado exclusivamente en ella. Es como la ‘filarmónica del techno’, con un sistema de sonido fantástico. La arquitectura, infraestructura y diseño del edificio están pensados para que uno pueda concentrarse plenamente en la música».
—Matthias Pasdzierny
A la 01:20 estábamos dentro. Entramos y la sala estaba vacía. Mi sinestesia y mi gusto por la comparativa me llevaban a evocar una catedral, pero en su versión más underground. Como una metáfora entre lo solemne y el hedonismo más oscuro. Con el sonido experimentaba un paralelismo entre música de órgano de iglesia (el órgano es bastante draculesco y eso me recuerda al techno jeje) y música rave. Y en el altar: Él o Ella.
10 minutos después de entrar mi colega me dijo: ¡veeeemos! y cogió su propio camino.
Adiós.
LOL.
But yo feliz, con mi outfit divino blanco, la única del Templo, claro. Me sentí como en Noche en el Museo (siendo Lady Gaga), explorando, flipando, escuchando el Tesoro y bailando hasta el amanecer frente al altar, «digamos». Literal: una experiencia religiosa. Así lo sienten, por ejemplo, también los cofrades en Andalucía, con sus bandas de Semana Santa. Por eso valido, en este contexto, la metáfora conceptual de Rosalía al elegir el título de la canción Berghain para una obra musical clásica, profunda, oscura, impoluta, inquietante y bajo un velo mágico o espiritual. El tiempo desaparece al hallar el Tesoro. Las melodías hipnóticas y los bajos se mezclan con las horas y el trance-curso de la noche. Lo de Einstein yo lo vivo. Lo de la teoría de la relatividad, digo.
Llamar a Berghain «la Catedral o Templo», en este caso del Techno, además de sentirse como una exageración irónica, refleja un paralelismo simbólico donde hay varios nexos de unión: comunidad, esperanza, meditación y culto a algo «divino». Y seriedad, la verdad. En Berghain me han hecho cobras de sonrisas. Be aware! xD
LOS CLUBES EN MUSEOS, EL TECHNO EN LA UNESCO
Estuve hasta la mañana danzando en el Berghain sin mi colega, quien fue quizás abducido por un agujero negro en forma de cuarto oscuro. Pero nunca se está sola en una fiesta. Conocí a peñita y hablé mucho español, LOL. Una cosa que me encanta de las ciudades grandes, y muy especialmente de Berlín, es que la gente va sola a todas partes y es lo más normal. No es símbolo de pringá ni tampoco da lache salir sola en Berlín. Aquí la peña es free y no pasa nada por no tener amigos o novios en la fiesta, o, en general, tampoco pasa nada. De hecho, en el ámbito de la música, la gente sale bastante sola, y ahí empiezas a entender que hay un componente cultural, una comunidad y una intención.
Y que venga alguien y diga ahora:
—«Ji ome enga, cultural mis c*jns…».
¡Pues ya ves si es cultural! La ONU lo ha considerado recientemente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO:
*Haz click en la foto para más info. y elige tu idoma con google.
Y así viví esa experiencia, como en el museo, en el cine o en misa: sola, tranquila y segura.
EL MANIFIESTO FINAL DE LA HIJA
Este Blog no tiene por objeto divulgar contenido morboso ni tratar materias relativas a la intimidad o privacidad de Les Hijes. No será entendido, en modo alguno, como un espacio destinado a chismes, indiscreciones o revelaciones que vulneren los valores esenciales del Templo, sino a la divulgación cultural y a la exposición de artes y espacios que marcan una historia a través de la escritura creativa.
Queda terminantemente prohibido a cualquier persona incurrir en actos de espionaje, difusión de información falsa o perjudicial para el club o para el Techno, así como proclamar —en el bar, tertulias o plazas— que «ha visto a dos *o**ando» en Berghain.
Del mismo modo, constituyen causa de expulsión definitiva del Templo todas aquellas conductas que puedan interpretarse como deslealtad hacia el Dios del Techno. Quien en ello incurra será apartado de por vida, y su faz quedará registrada —a efectos internos y mitológicos— hasta el fin de los días.
Y con el segundo retiro en el Templo del Techno, continuará…

























Muy interesante y entretenido de leer! Me arrepiento mucho de no haber intentado siquiera entrar las dos veces que fui a Berlín, pero bueno. Ya tengo un motivo para volver :)
Me ha parecido impresionante!!!
Esto lo lee ROSALÍA y se caeeeeee
❤️❤️❤️❤️